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miércoles 21 de octubre de 2009

A veces me acuerdo de él

Yo no conocí a Andrés Montes. Nunca hable con él. Nunca le dí la mano. Una vez le vi en un restaurante; yo jugaba en el Real Madrid, supongo que él sabría quién era yo (o no). Le recocí, pero no le saludé.

No comulgo con la idea de que la muerte da un halo de verdad, de beatitud, de virtud al que la “padece”. (A veces he oído criticar a algún muerto y la gente mirarlo como si lo hubiese matado él...)

Recuerdo cuando iba a tercero de B.U.P. Un día P. (el chico que se sentaba tres sitios delante de mi) no vino. Le encantaba el baloncesto. Idolatraba a Michael Jordan, tenía mucha ropa Nike que solía blandir como bandera. A veces me acuerdo de él sin razón ni motivo. El día anterior a su primera ausencia habíamos salido de fiesta. Él no salió. No tomaba alcohol ni fumaba. Dicen que murió mientras dormía. Que no se enteró de nada.

A veces me acuerdo de él.

Lo asocié de tal forma a Jordan que cada vez que Jordan hacía otra de sus hazañas me acordaba de él. Su intento en el béisbol, su retorno exitoso a la NBA, su sexto anillo... Ypensaba: “cómo hubieras disfrutado”. Y tenía una charla mental con él.

El deporte se asocia con salud, con energía, con vigor,y cuando recibes ciertas noticias te impactan sobremanera. Con el tiempo, una charla con Sergio Luyk o jugar a las cartas con Ángel Almeida toman un color diferente. Y se congelan en tu memoria de manera irracional.

A veces me acuerdo de él.

Me gusta mucho ver baloncesto, desde hace tiempo veo la TV con el volumen apagado. Hasta que llegó Andrés Montes. Y de golpe mi Tele se recuperó de su afonía. He vivido esta última etapa de la Selección con su voz de fondo. Asociada de por vida con la Selección, con el triunfo, con la diversión...

Yo no conocí a Andrés Montes. Nunca hable con él. Nunca le dí la mano. Una vez le vi en un restaurante; yo jugaba en el Real Madrid, supongo que él sabría quién era (o no). Le recocí, pero no le saludé.

jueves 24 de septiembre de 2009

El Equipo A

“En 1972, cuatro de los mejores hombres del ejército americano que formaban un comando, fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por el gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema y se los encuentra, quizás pueda contratarlos... El Equipo A."

Tatarataaa. Tatataaaaaaa. Tarataaaa, tatataaaa. TA, TATA,TATAAAAAA.

En este caso no eran 4, ni americanos, pero si que parecían soldados. Gente disciplinada, que saben hacer su trabajo de forma efectiva.

Me ha venido a mi deteriorada memoria esta antigua serie viendo jugar a la Selección Española. Profesionales que son cuestionados y encarcelados por un delito que no habían cometido. Ellos siguen haciendo el bien al margen de los estamentos. No me pregunten porqué me viene esta comparanza.

En América Latina se les llamó “Los Magníficos”.

Los personajes tenían cada uno sus peculiaridades, pero cada uno era un gran especialista en una faceta determinada. Cada uno era el mejor en lo suyo. Entendía su papel y sabían desempeñarlo a la perfección. Encajaban los unos con los otros y se sacaban el mejor partido, pero siempre actuaban como un equipo.

Existe otro elemento que me arrastra a emparejar estas dos situaciones tan dispares. La acostumbrada previsibilidad a la que nos ha malacostumbrado la Selección. Ver un capitulo del Equipo “A” era verlos todos. El capítulo empezaba con una “injusticia” a alguna buena persona. El Equipo “A” aparecía de la nada. Las cosas en un principio se ponían peliagudas, chungas, “malrolleras”... En ese momento que la gente, frente a la pantalla, se ponía tensa empezaba la acción. Algún “mamporro” estilo Bud Spencer, alguna explosión controlada (siempre sin muertos, off course”) y acababan consiguiendo su objetivo.

La serie duró hasta que duraron los actores. Cinco temporadas de magia y predecibilidad. Quizás la diferencia de fondo radique en que poca gente se quejó de que la serie terminase. Pero muchos echaremos de menos a esta grandísima Selección. Disfrutemos de ella. Llegará un tiempo en el que contaremos a nuestros nietos que vimos a “La Selección de Oro” igual que se cuenta “yo vi a los Beatles”.

El jefe de la banda era el Coronel John "Hannibal" Smith. Aparecía habitualmente fumando un puro y acababa los felices capítulos con la misma frase. Pensándolo ahora de forma retrospectiva, eché de menos a José Luis Sáez saliendo frente a alguna cámara con un puro en la boca diciendo: “Me encanta que los planes salgan bien”

lunes 7 de septiembre de 2009

Así estoy yo sin ti

Lunes, 7 de septiembre. Me levanto tarde. No por deseo, al despertador nuevo no le ha saltado la alarma. Parece que ni lo nuevo es síntoma de éxito. Lo reviso, esta perfecto, pero no funciona como debería. Cuando llego al entrenamiento, represalia pertinente y multa. El entrenamiento casi acaba de empezar y me tengo que apartar lesionad; he sentido un fuerte golpe en el gemelo. Algo no va bien. Todo hacia presagiar un entrenamiento cómodo, tranquilo pero... Llego a la ducha y el delegado nos alegra el momento. Se ha roto una cañería y no hay agua caliente. No se puede luchar contra lo inevitable.

Llego a casa y me pongo a preparar la comida, me distraigo viendo un reportaje de la Selección y se carboniza mi comida... A llamar al Paco-pizza. Perfecto.

Por la tarde no puedo entrenar, sigo con dolores. Dos horas frustrado sin poder ayudar a mis compañeros…pienso que al menos hoy veré a la Selección de Baloncesto. Al menos.

Sucede en ocasiones que parece que todo se distribuye para que salga mal. Expectativas sin índice de fallo. En un programa pude ver cómo la pregunta que se lanzaba a la gente era: ¿Ganará España de baloncesto la medalla de Oro? No preguntaban si haría buen papel, o conseguiría “una” medalla. Preguntaban por el oro. Es comprensible demandar, pues esta Selección lleva una andadura para exigirle lo máximo, pero todo tiene su peligro. Y este es: que no hay margen de error.

Como si no pudiese pasar nada más, empiezan los fallos no habituales que acaban generando ansiedad, un juego sorpresivamente riguroso, serio y duro de los serbios.
Consecuencias: se empieza a intentar solucionar individualmente. Desanimo y fallos inhabituales (balance, desajustes…)... ¿No estamos acostumbrados a jugar con marcadores adversos? Que ironía ser tan buenos.

Quizás España tiene que acostumbrarse a jugar feo. Quizás ganar y jugar bonito no siempre es posible. Quizás hay momentos en que te hacen perder la identidad. Quizás sin darse cuenta hasta la inseguridad se instala en el equipo campeón del Mundo. Quizás en ocasiones las estrellas se alinean para que todo salga mal...

Tras el partido apago la TV. Aturdido pongo mi nueva radio-despertador. Suena Joaquín Sabina: “...extraño como un pato en el Manzanares, torpe como un suicida sin vocación, absurdo como un belga por soleares, vacío como una isla sin Robinson,
oscuro como un túnel sin tren expreso, negro como los ángeles de Machín,
febril como la carta de amor de un preso...”

...cojo la radio, la tiro a la basura. Pongo la radio vieja. Son la 00:01 y conecto la radio. Se escucha una sensual voz diciendo: “El fracaso no es una opción y si te pasa, tienes 5 minutos para pasearte en tu autocompasión y en el minuto siguiente: acéptalo, asúmelo y descártalo. Que se pregunten como aún sigues sonriendo…eso es grandeza”.

Apago la radio. Ya es otro día. Ánimo.

miércoles 19 de agosto de 2009

Sigue la línea de puntos

El otro día le oí decir a mi madre: “Yo he aprendido mucho de mis hijos”. Y fue una frase que me gustó. No sean básicos; no por lo que me tocaba sino por el trasfondo.

Siempre he admirado a la gente que no para de aprender, que tiene inquietudes, que es humilde (por muy alto que este) para tener la mente abierta y la predisposición adecuada. Parece difícil… pero es mucho más difícil.

Los hijos:
Bronce Europeo U20 Masculina. Rodas (Grecia)
Bronce Europeo Señor Femenina. Riga (Letonia)
Plata Europeo U20 Femenina. Gdynia (Polonia)
Plata Mundial U19 Femenina. Bangkok (Tailandia)
Oro Europeo U16 Masculina. Kaunas (Liuania)
Oro Europeo U16 Femenina. Nápoles (Italia)
Oro Europeo U18 Femenina. Sodertajle (Suecia)

Además es interesante ver cómo van cosechando en todas las categorías y en todas las partes del Mundo donde nos representan de forma brillante.

Ahora la Selección Absoluta afronta el Eurobasket y de una manera muy clara los jóvenes les mandan señales, nos trazan el camino. Y la Selección tiene que echar la vista “abajo” y “aprender de sus hijos”. Me recuerda a esos dibujos que de pequeños “hacíamos” siguiendo la línea marcada de puntos en la que al final del trazado aparecía una figura.

Los padres:
..... Eurobasket Senior. Polonia.
(Rellena la línea de puntos)

Creo que una de las virtudes de esta Selección es que sabe cómo aprender. Está en continua evolución. E incluso es loable ver como gente recién llegada (“caso Ricky”) hará de puente y enlazará jóvenes con no tan jóvenes para que, apoyándose en él y otros, vayan subiendo más gente pujante de forma natural al igual que otros hicieron de puente humano.

Para un hijo es importante tener un espejo en el que fijarse, al que imitar, en el cual sentirse reflejado. Lo bueno de los espejos es que son recíprocos, mutuos, equitativos. En él se ven los defectos… y las virtudes. Decía Don Miguel de Cervantes Saavedra: “El hacer del padre por su hijo es hacer por si mismo”.
No sigamos el ejemplo del bueno de Woody, que dijo: “Y mis padres por fin se dan cuenta de que he sido secuestrado y se ponen en acción rápidamente: alquilan mi habitación”.

Sigamos aprendiendo de ellos.

lunes 27 de julio de 2009

Qué he hecho yo para merecer esto

Los jugadores de baloncesto han de ser moldeables, flexibles, maleables…Como chicles, a los cuales con el tiempo se les va agotando el sabor; nos adaptamos a los entrenadores, a los clubs, al cambio de balones, de indumentaria… pero, sobre todo, nos adaptamos a las NORMAS.

Siempre tuve un cosquilleo en el estómago, una inquietud incierta, un miedo en mis entrañas que de manera fatídica se ha acabado convirtiendo en realidad… ¡¿¡Por quééé!?!

“¿Por qué?”, digo de manera sosegada y apaciguada. ¿Por qué?, les pregunto a los mandatarios, ¿por qué rayos y centellas van y alejan la línea de tres?… y no aquí al lado, no… A ¡seis setentaicinco! ¿Venganza? ¿Odio contenido?

Ya está, lo han conseguido. Encerrado en un coto. Nunca más frecuentaré aquellos, ya un poco ajenos territorios.

Si lo que se quiere son canastas más meritorias, ¿por qué no…:
- … elevar la canasta (actualmente a una obsoleta altura para nosotros los saltadores) ¡a 3,05!? (¡Ah! que ya está a esa altura… pues a 4 metros)
- … que se pueda placar al jugador que no tenga el balón? No me toméis por un desconsiderado -existen jugadores más evolucionados (véase Antonio Bueno) que ya lo ponen en práctica-.
- … que el insulto y el escupitajo deban empezar a formar parte de la táctica? Sabe-mos que algunos adelantados ya la usan. Hagámoslo universal.
- … jugar con un balón medicinal? Sé que algunos tiramos como si ya lo fuera, pero no. El balón actual pesa la risoria y arcaica cifra de 600 gr. ¡Por favor! Esta propuesta estoy seguro de que la aceptaría gustoso el estilista ex-jugador Iñaqui Zubizarreta. (Iñaqui, sin rencor, ¡eh! No te enfades…)

Pero, ¿y si lo que se pretende es el espectáculo, por qué no…:
- … cambiar la indumentaria de los jugadores? Jugar con vestimentas más ajustadas y estilizadas, estilo “Orgullo Gay”. Si ya el baloncesto en sus inicios gracias a “enseñar cacha” se hizo más popular entre las féminas, ¿por qué no intentar ampliar el abanico?
- … trajes regionales? No se mofen. Yo lo dejo ahí…
- … igual que se alargan las etapas en ciclismo, alargamos un partido a 4 tiempos de 20 minutos? Hasta el cansancio muscular. ¡Qué exageración! Dirán algunos. Pero los Mayas y los Aztecas lo hacían en “el juego de la pelota”, donde representaban a los dioses Quetzacoalt contra Tezcalipoca. Di que el equipo ganador le cortaba la cabeza al capitán del equipo perdedor. Mal rollo.

Abro el coloquio… y se admiten sugerencias.

martes 23 de junio de 2009

Benji y Oliver

Pau y Juan Carlos, los magos del balón; Juan Carlos y Pau, sueños de campeón... Ya lo decía la canción. Han existido grandes parejas en la humanidad que han convivido y triunfado. Cuyos nombres se han visto unidos. Epi y Blas, Benji y Oliver, Benito Pérez y Galdós (¡ah! que era uno)... ahora entiendo lo del suspenso (y yo creyendo que eran siameses…)

¿Sabéis la última noticia? Quizás no os hayáis enterado (si vivís en una cueva, en Júpiter o sois Pocholo) ¡Un español ha ganado un anillo de la NBA! Primero Garci, luego Nacho Vidal, ahora Pau Gasol… estamos re-colonizando América.

Estoy exhausto. Ganar un anillo es agotador. Pero al fin tengo mi anillo… Esto quizás os parezca exagerado pero la raza humana es así. Tiene la “virtud” de solaparse a los vencedores y repelerse de los vencidos como polos idénticos. Nos colgamos medallas ajenas alegremente. Recuerdo cuando Fernando Alonso ganaba (allá por el pleistoceno). Llegabas a la discoteca y te pedías una sidra. Y no sólo eso, sino que te permitías el lujo de escanciarla a ritmo de “bacalao”, y si alguno se le ocurría corregirte:
- ¡Oye! Estás dando el cante; además esa sidra es dulce y no se escancia.
Le espetabas airado:
- Es que los que somos muy asturianos, como Fer y yo, escanciamos también la sidra dulce. Y pásame la navaja que le voy a dar un “tiento” al queso “Afuega’l Pitu”...

Dicen los internautas “que avalan la candidatura de Pau Gasol al premio Príncipe de Asturias de los deportes 2009”. Quizás quede irrespetuoso (¡ah!, ¡¿demasiado tarde!?) pero yo firmaría su candidatura a Príncipe de Asturias, y ¡con suite en la Zarzuela!

Pau ha alcanzado un nivel superior hasta en los amigos (ahora entiendo por qué no me llama), codeándose con Kobe Bryant, Elsa Pataky, Plácido Domingo… Me lo imagino hablando con Phil Jackson:
- Phil, amiguete, ¿qué pasa con tu karma, tío? Oye, que hoy saldré un poco antes, que el Plácido me ha invitado a la opera de “La flauta mágica” y voy con Elsa...

Qué nivel, qué clase, qué eminencia... Claro, luego llegas tú y le dices a tu entrenador (que no es Phil Jakson):
- Disculpe, entrenador, si no es molestia y no le agravio, ¿le importaría que saliese un poco antes? Es que hay un concierto del “Chivi” (que no canta la flauta mágica pero le anda cerca) y conozco “al puerta” y voy con Sanguino...
No es lo mismo.

Me imagino a Pau llamando a Juan Carlos Navarro.
- Qué tal tío, como te va todo. Que hace un par de semanas que no te llamo pero es que he estado “liado”.
- Todo normal por Barcelona. Ganamos la Liga, me dieron el MVP… no sé, rutina ¿Y tú?
- ¡Bah! Nada nuevo, nothing new. Ganamos el anillo de la NBA, he hecho historia, lo de siempre...

Qué bajón existencial. Si el único anillo que tengo yo es el del “Señor de los anillos”, que me salió en las Trufles de Patutano…Y qué decir de mis amigos. El otro día llamé a un amigo y me dijo:
- ¿¡Sabes que he ganado un trofeo a jugador promesa!?
- ¡En serio!
- Sí, te lo prometo.
Qué humor. Y sigue.
- Bueno, no es exactamente promesa, es jugador revelación.
- Pero tío, si tienes 40 “tacos”.
- Pues ya esta bien ¿no? A esa edad ya me puedo revelar...

Enhorabuena a los premiados.

jueves 21 de mayo de 2009

¿La M-14, por favor?

Sí, mire. Usted va bien por aquí, siga la Avenida de la Cooperación y cuando vea la Plaza del Conocimiento gire por la Calle de la Diversidad y pasado el Jardín de la Solidaridad quedará en frente de la Estatua de la Integración; siga por allí y todo recto llega... Iba a seguir este texto pero temo que me quede muy serio… así que:

Y EN LA TORRE DE BABEL... SE ENTENDIERON

Recuerdo que al llegar a Indianápolis todo era extraño. Una ciudad que no es la tuya vista tras el cristal de un autobús siempre te resulta ajena. La limusina en la puerta del hotel daba una pincelada exagerada a la vida monacal que nos esperaba.
El hotel estaba dividido por plantas (Voz en off: “¡¿en serio?! Qué raro para un hotel”). Como todo lo Americano, era gigantesco. Una vez que te encontrabas en el hall y mirabas hacia arriba, las plantas subían como anillos y podías ver a la gente en un constante ir y venir. En cada planta se distribuía un equipo y como única columna vertebral estaba el ascensor. Alrededor de 15 nacionalidades nos reuníamos y entendíamos allí. ¿Cómo? Todos hablábamos un idioma. El Baloncesto.

Mi hermano Sergio viajó allí por que no quería perderse ese evento. Recuerdo cuando llegó, subiendo en el ascensor coincidimos con Yao Ming (2.26m) y Batere Menke (2.10m), ambos iban con el cuello torcido por que no cabían; me volví a mi hermano (1.82m) y le dije: “Aquí vas a disfrutar como un enano”. Nos reímos como Chinos… Se respiraba entusiasmo en la concentra-ción, aunque teníamos más presión que los zapatos de Falete.

En la primera planta había una sala de juegos. Y decidimos, mi hermano y yo, darles unas clases de ping-pong (no a los chinos, que hubieran jugado con nosotros como contra pin y pon al ping-pong) a Nacho y Paraíso. Cuando en el fragor de la batalla, 19 a 19, Nacho hizo un mate mal intencionado y Sergio saltó cual gato montés en extinción a por la pelota propinando un terrible golpe a un individuo que estaba jugando a una maquinita cercana.

- ¡Maaaaaaa! Qué barbaridad. I’m sórri ¡Co! - mi hermano.
- No problem - era Stojakovic (Predrag para los amigos... casi prefiero no serlo).

Era estar desayunando y coincidir en los zumos con Kirilenko, que miraba impertérrito, pétreo, unas magdalenas o buscaba con la mirada el vodka pensando: “Qué extraño, aquí desayunan unas cosas más raras…”.

Recuerdo que alguno de los chicos había hablado con el mítico Piculín (39 años; sí, es que soy un chaval) y dijo que lo encontró paseando por los pasillos del hotel con un puro al más “puro” estilo Ché Puertorriqueño. En cercana confesión le preguntó a uno de los nuestros si yo era el Angulo de Zaragoza (Piculín jugó en Zaragoza años ha). Añadir que en esa época yo llevaba unos divinos reflejos dorado-fantasía en mi pelo. Siguiendo con la conversación, Piculín contes-tó: “Parece un puto”… El único consuelo que me quedó es que pensase que yo era Alberto...

Cómo olvidar a Fernando Mingas, de Angola… No tengo ninguna anécdota con él, pero no he podido contenerme, tenía que nombrarlo.

Amén era cuando tras un entrenamiento nos cruzábamos con el equipo Argentino. Lucas, Nocioni, Ginobili, Scola, Oberto... nos faltaba tiempo para hacer tertulia: “Cómo andás, reloco”, “Boludo, andáte a la concha de tu hermana...”, “Viejo, no más”. Tenían que disolver la manifestación con gases lacrimógenos y no nos daba tiempo de sacar el “mate”.

Fusión, mezcla, compañerismo, mezcolanza, camaradería… intercambio. La integración es conocimiento del otro, el conocimiento es contacto. Baloncesto es contacto… El axioma de la cancha (¡y mi profesor de filosofía me dijo que nunca aplicaría sus enseñanzas!).

Evoco el último instante. Al dejar el hotel pasamos por delante del hall donde se encontraba Nowitzki (corazón de Volkswagen, cuerpo de limusina). Y gritó: “¡Españoles!”, nos giramos sabiendo que nos dejaría un mensaje lleno de sentido que resumiría la estancia y la amistad callada que había crecido en el ambiente de forma tácita. Sin moverse y desparramado en el sofá concluyó: “Cabrones”... (En un español que ya lo quisiera Rafael Sánchez Ferlosio)